Lectura guiada de uno de los peores libros desde la invención de la tinta

Rebuscando en el baúl de los recuerdos (léase ‘disco duro’), he hallado un archivo con extractos de La Profecía del Laurel, novela ilegible de Jesús Ávila Granados (Planeta, cómo no). Ahí van, highlights para que paséis el rato. En negrita lo inimaginable hasta que se lee. Y debajo un vídeo educativo para hacer una lectura acompañada de audio:

“–¿Qué podemos hacer ante esta gravedad de la situación? –preguntamos Philippe y yo, con tono de bastante preocupación.”

“El sol comenzaba a iluminar con sus rayos cálidos, aunque muy fríos, el pueblo.”

“Sabía que solo podría confiar en él, si era en confesión. Dado que si ese párroco no era quien, tampoco se nos abriría con facilidad.”

“Subimos a nuestras habitaciones. Y estando arriba, cuando Sebastián consideró el momento oportuno, éste nos acompañó a una sala, que sería la principal de la planta superior.”

“–Si me atrapaban en su interior, seguro que me retornarían a el Muro y me mandarían a la hoguera sin juicio previo por relapso, es decir, por herejía persistente. –Recuerdo que lo pensé.”

“–Sí, de eso podemos dar fe. Hace un par de horas, mientras nos ingresaban aquí dentro, hemos visto con nuestros ojos, en qué condiciones retiraban a las personas fallecidas en las cámaras de tortura, o en las mismas cárceles, y el fatal destino que les dan a sus restos –comentó con cierta rabia Philippe, mientras bostezaba.”

“–¿Y cómo es posible, a su propio hermano, además de clérigo, no lo entiendo? –manifestamos Philippe y yo.” [¿No lo entiendes? Yo tampoco.]

“Philippe llamó a mi puerta con los nudillos.” [No, llamará con el glande si te parece.]

“–Nosotros, Philippe y yo, aguardaremos en Montaillou todo el invierno, para después, a comienzos de la primavera, cruzar los Pirineos y marcharnos a Cataluña. Ambos, como podéis imaginar, estamos perseguidos y acosados por todo el Languedoc –exclamé, mientras mi hermano Philippe asentaba con su cabeza.” [¡Jajajajajajaja!]

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14 pensamientos en “Lectura guiada de uno de los peores libros desde la invención de la tinta

  1. Por cierto, he visto que clasificas esta entrada como “Literatura de aeropuerto”. Qué benevolencia. Deberías poner “Literatura de estación de autobuses de provincias”.

  2. Mira que eres mala…

    No me gusta tener muchas categorías, aunque para este tipo de literatura había llegado a pensar en algunas como: “Cosas que nunca hay que leer”, “Cómo no hay que escribir”, “Chusma sin fronteras” o incluso “¡El horror! ¡El horror!”.

  3. Que alguien me diga como es podible que semejante aberración se publique. ¿Es por dinero? ¿Los editores son amigos del autor? De verdad, no lo entiendo.

    Yo sugiero un título para clasificar estos libros:

    “Literatura de retrete”

    Ideal para leer mientras uno hace de vientre.

  4. A veces sí que son amigos. Otras veces es tan fácil como que la novela se ajuste al tirón del momento. ¿Cátaros? Pues cátaros. ¿Conspiraciones del Vaticano y el Opus Dei? Pues códigos secretos. Lo que sea.

  5. Te estimo y tengo en consideración lo que sueles decir, pero que alguien haya logrado que le publiquen algo escrito por un crío de 11 años es imposible hasta para una editorial como Planeta. Tu credibilidad cae muchos enteros por esta mentira tan gorda que has traído al blog.

  6. Es que lo que nos ha tocado tragar es tremendo. Raro es el día que no encuentro una falta de ortografía gorda en la tele, incluso en los informativos de las cadenas más respetables. Ya en un libro ni te cuento. En serio, por mí que vuelvan los hippies con su bendita contracultura, verdaderos catedráticos al lado de mamarrachos como éstos.

    (Lo siento, no he podido evitar esta apasionada introducción).

    Gracias y enhorabuena por vuestro trabajo. Si no lo hubierais hecho vosotros, lo habría hecho yo.

    Saludos,
    Jose (Cádiz).

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