Lo que hay que aguantar, reloaded

Después de dedicar una entrada a las gilipolleces más impresentables que uno tiene que aguantar en el (in)mundo editorial, escribo otra con material fresco recién recibido. Oído al parche.

Una de las grandes editoriales griegas, forrada de pasta (a menos que se estén hundiendo por mala gestión y yo no lo sepa), se niega a enviar textos en papel, sean libros o sean manuscritos, a sus posibles colaboradores en el resto de la Unión Europea porque… el envío sale demasiado caro. Para quien no se sitúe, enviar una novela normalita certificada de Atenas a Ámsterdam debe costar 12€.

Si hablásemos de despachar diez al día de lunes a viernes, lo entendería. Pero como os podréis imaginar, ése no es el ritmo ni por asomo. Una vergüenza. Otra más, de hecho, en la larga lista.

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9 pensamientos en “Lo que hay que aguantar, reloaded

  1. Pero seguro que un chupatintas se ha colgado una medallita por proponer esta medida de austeridad y ahorro.
    Manda huevos!

  2. Lo que hay que aguantar… que tu tengas una portada tan chula y yo una que me no tiene nada que ver… solo es “Harmless envy” or “Healthy jealously”.

    H.W.

  3. Cosas parecidas me han contado a mí, ojo al dato, de El Acantilado, que por lo demás realiza una labor editorial encomiable. “Más agarraados que un pelo del culo” en palabras textuales de mi informante.

  4. ¡Hombre, El Acantilado! ¡Vallcorba! Una de las personas más mezquinas que alientan bajo la capa del sol. Palabra de Mefisto.

  5. No has entendido nada, Zambrano. Es un buen editor, pero por lo que me han dicho los de mi confianza te aseguro que no querrías trabajar con él. Acantilado es eso mismo: un acantilado por donde te despeñas a menos que practiques la ataraxia más extrema.

  6. Bueno, a lo mejor es como Judas, que para cumplir su papel y que se salve la humanidad tiene que quedar como un traidor (como se explica en “La secta de los treinta”), y para publicar libros tan maravillosos hay que escatimar y quedar como un rácano.

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