Un lugar en la cumbre, de John Braine

Segunda vez que se traduce Room at the Top al español, y bien hecho porque la primera está descatalogada. John Braine (Bingley, 1922-Londres, 1986) sirvió en la Royal Navy durante la Segunda Guerra Mundial. Después se hizo funcionario y escribió esta su obra más conocida mientras se recuperaba de tuberculosis. Un lugar en la cumbre (1957) fue un éxito inmediato que no fue capaz de igualar con ninguna otra novela. Generacionalmente se lo encuadra en los “Angry Young Men” (huy, qué miedo), grupo donde también estaba Kingsley Amis, el padre del formidable novelista Martin Amis.

La historia es la de Joe Lampton, un trepa que se debate entre dos mujeres: una diez años más joven que él y forrada de pasta (por supuesto, la pasta es de su papá), y otra diez años mayor, naturalmente una máquina en la cama. Para mí, lo más interesante de la novela no es la crítica a la sociedad británica de la época y bla bla bla, que ya me aburre, sino el dibujo del protagonista, acuradísimo hasta el milímetro. Pues Lampton decide conscientemente ser un trepa, ya que no es tal su naturaleza. Y lo decide un día que ve a un tipo, no más atractivo que él, con una chica espectacular. Y llega a la conclusión de que lo único que le impide conocer (en sentido bíblico) a esa chica es tener el coche y la billetera del sujeto que la acompaña. Y como Vivien Leigh en Gone with the Wind, jura que nunca más volverá a pasar hambre, lo que traducido a la jerga actual quiere decir que se ligará a una chati hija de rico y que llevará una vida de lo más fashion.

La vuelta de tuerca está en que, como he señalado antes, no es un trepa por nacimiento. Eso significa que tiene que esforzarse, violentar su disposición propia y abrir un abismo en su interior. Como planteó un célebre filósofo hitita, ¿puede uno volverse un oportunista sin devenir una mala persona?

La respuesta en este volumen de Impedimenta, traducido y prologado por Enrique Gil Delgado.

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