La Segunda Guerra Mundial, de Willmott, Cross y Messenger

Pedazo de libro de Galaxia Gutenberg en tapa dura y con ilustraciones, fotografías y mapas. 40€ bien gastados para los que se mueven en la historia militar de carácter y formato enciclopédico.

Los responsables son H.P. Willmott (historiador militar), Charles Messenger (ex militar y ahora historiador) y Robin Cross (escritor y periodista), y la edición original es de Penguin. Uno se marea con sólo ver la de colaboradores que han hecho falta para producir un libro como éste. En la versión española han colaborado tres traductores: Amaia Ibáñez, José Martín y Elena Sánchez.

El volumen pretende proporcionar una visión total de la guerra. Siguiendo el índice, tenemos: “El camino hacia la guerra”, “Empieza la guerra en Europa”, “El triunfo de Alemania”, “La guerra se globaliza”, “La iniciativa cambia de manos”, “El eje a la defensiva”, “Las ofensivas de los aliados”, “Las últimas batallas” y “Un nuevo mundo”.

En ciertas páginas encontramos frases destacadas en letra grande, que ilustran a la perfección el ambiente del momento. Como muestra, la que dijo Jian Jieshi, líder nacionalista chino, en diciembre de 1941:

“Los japoneses son una enfermedad en la piel. Los comunistas son una enfermedad en el corazón.” [Página 24. Es evidente que quien suelta una frase así acerca de Japón no ha visto esta foto.]

Es sabido que 20.000 bosnios formaron la Handzar Trennung, la divisisión musulmana de las SS encargada de liquidar serbios. Lo que es menos sabido es que las SS también tuvieron una división india formada por individuos más bien desafectos al Imperio Británico. No todos van a ser tan leales como los Gurkhas nepalíes. La pregunta es si habrían apoyado a los japoneses, quienes se plantaron en la frontera india en su momento de máxima expansión asiática.

Lo poco negativo que he encontrado se reduce a los esperable (mas no excusable): ciertas incorrecciones terminológicas y una visión demasiado políticamente correcta que lleva a algún que otro error de bulto y patinazo histórico, nunca mejor dicho.

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