Bambi contra Godzilla, de David Mamet

Bajo un título tan friki se oculta una obra maestra de la teoría estética, comparable sin lugar a dudas a La obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica, de Walter Benjamin, o a la Teoría de la vanguardia, de Peter Bürger, pero hilarante en grado sumo. El subtítulo es Finalidad, práctica y naturaleza de la industria del cine, y el responsable es David Mamet, un outsider cuya última obra maestra como director y guionista es Redbelt (por más que en IMDb le den sólo 7 sobre 10). Que sea un outsider se entiende de alguien que no tiene pelos en la lengua. No en vano un subcapítulo del libro se titula “Cómo han llegado a ser tan malos los guiones”.

El título del libro viene de un corto de 90 segundos que una tal Mary Newland creó hace un porrón de años: Bambi Meets Godzilla (disponible en eMule). Bambi aparece paciendo en el campo. Todo es tranquilidad y quietud hasta que la pata de Godzilla la aplasta de súbito (Bambi es nena, ¿no?). Ahí termina el corto. No hay más.

El mérito de Mamet radica en que nos proporciona una visión de conjunto de la industria del cine no sólo sin perderse en la dispersión sino, además, profundizando en los elementos propios de la teoría estética e incluso de la epistemología pura y dura. De este modo, el volumen se erige en un verdadero tratado de la creación cinematográfica y, por extensión, literaria, dado que los principios expuestos pueden aplicarse sin problema alguno a la composición de novelas o relatos.

Esta semana me extenderé acerca de la aplicación de dichos principios a la creación literaria. Ahora voy a repasar algunos de los momentos más brillantes de este libro publicado por Alba y traducido por Carlos Milla e Isabel Ferrer. Vale la pena.

“Hacer una película es un proceso muy simple. Basta con una cámara, un rollo y una idea (esto último es opcional). […] [Página 25.]

“Como es sabido, Harry Cohn [1891-1958, presidente de Columbia Pictures] dijo una vez que sabía cuándo una película iba por buen camino por una sensación en el culo. Estoy con él. […] [Páginas 65-66.]

“¿Qué tienen de malo los estudios de audiencia? No sirven para nada. Si sirvieran, no habría fracasos.” [Página 66.] Eso me recuerda a una conocida editorial española que pagó, no hace mucho, bastantes miles de euros por un estudio de mercado cuya conclusión, obvia por otra parte, era que conviene publicar la ciencia ficción en formato de bolsillo.

“Un chico vuelve a casa de la universidad y se encuentra con que su madre se acuesta con su tío y hay un fantasma rondando por ahí. Eso, bien escrito, es Hamlet; mal escrito, es La isla de Gilligan (Gilligan’s Island, 1964).” [página 87, frase de Lorne Michaels, el creador de Saturday Night Live. La isla de Gilligan era una serie americana, pésima por lo visto.] Algo así dice Aristóteles en su Poética acerca de la Odisea: que si nos ponemos a resumir, sólo hay que decir que un tío regresa a casa después de un viaje interminable, que su hijo ha velado por los intereses de la familia, que su mujer le ha sido fiel y que él se venga de toda la chusma que le quería arrebatar lo que le pertenece.

Mañana más bajo el título “Consejos para escritores, gentileza de Mamet”.

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