Lovecraft y Matheson en Jaume Balagueró

Hay pocas películas de ficción sobrenatural o paranatural que, a la hora de la verdad, te dejen mal cuerpo. Ejemplos clásicos de las dos desviaciones de lo natural antes mencionadas son El resplandor y Freaks, respectivamente. Mas ahora, a mi juicio, dos películas recientes de las cuales ya hablé, [REC] y Cloverfield, las han superado, estableciendo un nuevo estándar a duras penas batible.

Nacido en Lérida y con sólo 40 años encima, Jaume Balagueró no es más conocido porque no se sabe promocionar. Es evidente que, con su currículo, es la perla excelsa (junto con Juan Carlos Fresnadillo, responsable de la intocable Intacto) en medio de la mediocridad cinematográfica española. Pero ¿cuáles son sus raíces creativas?

Su primer largometraje fue Los sin nombre, obra defectuosa por primeriza pero que apuntaba a lo que vendría. La base es un relato de John Ramsey Campbell, un escritor de la cuerda de Lovecraft, pero posterior, y muy ingenioso. Seguro que John Carpenter se basó en uno de sus cuentos (no recuerdo el título) para cierta idea usada en su película In the Mouth of Madness: la imposibilidad de escapar de un pueblo maldito porque ellos (sean quienes sean) curvan el espacio y te hacen volver al punto de partida. Pero regresando a Los sin nombre, trata de la cristalización en el hombre del mal más extremo e inverosímil por inimaginable, y sin condicionamientos teológicos, lo que la hace aún más interesante porque tiene que encajar las piezas sin recurrir a Dei ex machina.

Siguió Darkness, aún defectuosa por tópica en ciertos aspectos, pero ya con la traca final, los últimos diez minutos que te quitan el sueño durante una semana. La aberración del cuadro, los dobles que te suplantarán en la oscuridad, no tienen por qué arrastrarse por el suelo si pueden hacerlo por el techo…

Luego vendría Frágiles, más efectista que efectiva. Paso atrás en su carrera. Un error lo comete cualquiera y tampoco se lo vamos a tener muy en cuenta por el oficio artesanal que le puso.

Finalmente, llegó la guinda. [REC], película que ya da mal rollo desde el primer minuto. Continúa apelando a tópicos más bien lovecraftianos, pero recoge la tradición cinematográfica de zombis (salida de la vampírica Soy leyenda, de Richard Matheson) y la mezcla de un modo que permanecerá para siempre en la retina de cualquier seguidor del cine de horror. Retina especialmente marcada por la mujer, la mujer del final, con aquello aún vivo en la buhardilla de una oscuridad tan tangible como impenetrable. Ni se te ocurra subir al ático. Allí no hay juguetes, al contrario de lo que decían los Aerosmith, sino otra cosa.

Balagueró ya está rodando la segunda parte de [REC]. Supongo que estará a la altura y no quitará el pie del acelerador.

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