Cora, de George Sand

Los chopinianos tenemos el defecto de pensar en George Sand (1804-1876) más como la amante del polaco que como una escritora por sí misma. Desde luego, no lo hacemos expresamente. De nombre real Amandine Aurore Lucille Dupin, fue una magnífica narradora que ha pasado a la historia más bien como intelectual feminista.

El segundo volumen que reseño a la editorial Velecío es un relato de romanticismo apabullante. El protagonista es Georges, un joven soñador que se instala en una pequeña localidad francesa después de pasar unos años en las colonias de ultramar. Absorto por las lecturas de E.T.A. Hoffmann y víctima del la vertiente más fantástica del romanticismo literario, se obsesiona por Cora, una bella joven de aspecto melancólico que ocupa su vida leyendo cerca de una ventana. Mas entonces aparecerá un pretendiente, y a partir de ahí la narración rozará lo supernatural hasta desembocar en un final no por terrenal menos sorprendente.

Con introducción y traducción de Johanna Laure Pérez Strand, este cuento se erige como un monumento romántico de primera línea. Para bien y para mal, ya que algunos pasajes son pesados como sólo el romanticismo más puro puede serlo: que si la pureza de sus ojos, que si el corazón que palpita por ella, que si la pasión que no cabe el pecho, etc. En fin, nada que no sepamos ya de ese período y esa literatura. Aunque conviene observar que casi parece que George Sand hiciera una caricatura intencionada de la época en que le tocó vivir.

Mañana La semana que viene me extenderé con un parágrafo de este minivolumen.

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3 pensamientos en “Cora, de George Sand

  1. No únicamente los chopinianos tenéis este defecto… lo mismo que pasa con Sand ocurre con muchas otras… como Simone de Beauvoir con Sartre, o Lee Miller, una fotógrafa fantástica condenada a ser más conocida por sus relaciones con Jean Cocteau y Man Ray que no por su trabajo, que me parece fabuloso. Bueno, almenos a las solteras como Jane Austen se las ha valorado un poco más…(aunque claro, a ella también la acusan a veces de sensiblera)…enfín…

  2. Seleuctus y caviargirl, tenéis toda la razón. A estos autores se los conoce por la “propaganda” que de ellos se ha hecho, no por sus obras. A estas alturas. A veces en inevitable, es cierto. Para eso estamos, para sacarles de los eslóganes y lugares comunes.
    Gracias por tomaros la molestia de reseñarlo y comentarlo, respectivamente. Las pequeñas editoriales nos nutrimos de estos blogs para seguir adelante, ya que nuestra presencia en otros medios es casi nula.

    Saludos.

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