Entrevista de este blog a Robert Lozinski, autor de la novela La ruleta chechena

Robert Lozinski, autor representado por el Proyecto Seléucida, ganó el XI Premio Francisco García Pavón de Narrativa del Ayuntamiento de Tomelloso (Ciudad Real), correspondiente a la edición de 2008, con la novela negra La ruleta chechena. Ayer se puso a la venta publicada por la editorial Rey Lear.

Pregunta: Robert, un moldavo Doctor en Filología Hispánica y profesor de lengua española en Bucarest. Y te permites el lujo de escribir una novela en español. Explícate o a alguno le estallará el cerebro.

Respuesta: Me gustó mucho esta lengua. La culpa la tienen Federico García Lorca, Antonio Machado, Quevedo, Miguel de Cervantes, Cela, Delibes, Blasco Ibáñez, Galdós, Juan y Luis Goytisolo, Márquez, Llosa, y un larguísimo etcétera de autores que leí cuando era estudiante en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Chisinau, hace 20 años. ¡Cuánto tiempo! Como anécdota puedo decirte que mi primera nota en castellano fue muy mala. Y no porque no hubiera estudiado, sino porque el profesor quiso castigarme porque no fui a clase. Me dio rabia, tío, una rabia de esas que no te deja dormir. Quise abandonar. Pero no. Me dije: yo me aprendo este idioma. Y este fue el segundo motivo. Ahora, después de recibir el García Pavón, ya estoy más tranquilo.

P.: A pesar del título, la acción se desarrolla en Odesa (Ucrania). Me consta que también hablas ruso. Cuando leí la novela por primera vez hace más de un año, encontré frases sueltas que resaltaban el bilingüismo ruso-ucraniano que aún existe acullá. Creo que dichas frases se han modificado para aligerar el texto y evitar las notas a pie de página que, inevitablemente, lastran la lectura.

R.: El biligüismo existe en todas partes; se habla el ruso más la lengua de los nativos. En Moldavia usábamos ruso y rumano. Pero a lo que iba. Puse estas frases porque así lo sentí entonces. Era como una relación entre el autor, o sea yo, y los personajes que hablan. Tal vez una necesidad de comunicarme con los personajes, de entender lo que quieren decir. Como si tuvieran ya vida propia, vamos. Pero si hay que quitarlas se quitan. Lo más importante es que el texto esté bien.

P.: Con todo esto, ¿de dónde viene el título de La ruleta chechena?

R.: Parcialmente del juego de la ruleta rusa. Y también porque una pequeña parte de la acción se desarrolla en el Cáucaso, a mediados del siglo XIX, y en esta pequeña parte está, con ciertas limitaciones, claro, la clave de la intriga. De ahí el título.

P.: En la novela aparecen veteranos de la guerra que libró la URSS en Afganistán. Sé que no has llegado hasta los confines del Imperio Seléucida, pero no sé si te has dejado caer por Chechenia o Ucrania.

R.: Iba a Odesa con mis padres cuando estaba de vacaciones y a pasar fines de semana. Me gustaba mucho la ciudad y sobre todo el puerto. Además, esa maravilla que es el mar… Quise recorrer con la memoria un camino que recorrí andando cuando era niño. En Chechenia no estuve pero tengo amigos que hicieron la mili en Nagorno Karabaj, que también es el Cáucaso, y en Afganistán. Amigos que me contaron cosas.

P.: ¿Planes de futuro? ¿Otra novela? ¿También negra?

R.: No sé si podré escribir todas las novelas que me gustaría. Si te refieres a alguna en concreto, no podría decírtelo ahora. Tú, que también escribes, sabes lo difícil que es acabar una frase.

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