Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek

Es probable que esta obra constituya la fundación de la literatura checa moderna. Celebro la edición de Galaxia Gutenberg, excelente, y la traducción de Monika Zgustova, muy buena, porque la anterior en español, la de la editorial Destino, ni siquiera se hizo directamente del checo, o eso deduzco por dos razones: primera, porque alguien de confianza me ha dicho que es horrenda; segunda, porque si Galaxia Gutenberg dice que es la primera traducción directa, en principio no voy a dudar. Además, el volumen incorpora las ilustraciones de la época, geniales, de Josef Lada (imagen: una anciana llevando a Švejk a la oficina de reclutamiento en silla de ruedas).

Jaroslav Hašek (1883-1923) tuvo tiempo de componer cuatro de las seis partes programadas antes de fenecer. Las últimas páginas las dictó, incapaz ya de escribir. De ahí que el volumen tenga 800 páginas. Si hubiera terminado la obra, seguramente se publicaría en dos tomos.

El protagonista, Josef Švejk, encarna al tonto que habla sin parar y se mete en líos de los cuales escapa de milagro. Tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, estalla la Primera Guerra Mundial y él, aunque lo desea, no puede alistarse por imbécil. Literalmente, tiene un certificado oficial de imbecilidad que le impide servir al Imperio Austrohúngaro. Pero al final entra en servicio, y la lía. Bien liada.

Sátira antimilitarista y anticlerical de humor desbordante (que no insultante), tuvo su justa heredera en La Guerra de las Salamandras, de su casi discípulo Karel Čapek (1890-1938), por más que Ivan Klíma diga lo contrario en su introducción a la obra de Čapek, disponible en la edición norteamericana que recomiendo, intitulada War with the Newts (Northwestern University Press).

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3 pensamientos en “Las aventuras del buen soldado Švejk, de Jaroslav Hašek

  1. Acabo de comenzar a leerlo, y ya en el primer capítulo, el primer error de traducción. Se hace referencia (por dos veces en este primer capítulo) al asesinato del “tío” del emperador Francisco José, que dió lugar al comienzo de la I Guerra Mundial, cuando realmente era su “sobrino”.

  2. Ni me había dado cuenta. La única justificación que se me ocurre (y eso no quita que sea un error como la copa de un pino) es que la palabra sea la misma en checo. Y acabo de comprobar en http://www.wordbook.cz que no es así. Hay tres palabras para ‘tío’: ‘strýček’, ‘strejda’ y ‘strýc’, mientras que ‘sobrino’ es ‘synovec’.

    Y si no fuera un error de la traductora, quizá Hašek lo dejara así intencionadamente. Ni idea.

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