Algunas consideraciones literarias de Philip Roth

Voy a hablar un poco más del libro visto ayer: Los hechos, la autobiografía de Philip Roth.

Roth explica a su alter ego, Nathan Zuckerman, que al escribir esta pieza no creía estar siguiendo las reglas de las cuales se había valido tradicionalmente. El cambio se debe a que zambullirse en la ficción no es lo mismo que hilvanar tu propia vida, o eso le parecía al menos. Así, cuando se trata de ficción:

“[…] Para mí, como para la mayor parte de los novelistas, todo suceso auténticamente imaginario empieza por abajo, en los hechos, en lo específico, no en lo filosófico, ni en lo ideológico, ni en lo abstracto. […]” [página 11, traducción del original inglés de Ramón Buenaventura para Seix Barral]

Es decir, el inicio ficticio yace en lo fragmentario, en el hecho. Epistemológicamente se podría responder que la consideración misma de qué es un hecho ya implica una teorización previa, y ciertamente veremos que Roth termina haciéndolo.

Por otro lado, me pregunto (y os pregunto) a qué se refiere Roth cuando habla de construir a partir de la ideología, sea cual sea y dándole a ese término toda la extensión posible. ¿Es una novela ideológica el magnífico clásico Caleb Williams, de William Godwin, anarquista confeso y padre de Mary Shelley? ¿O acaso la referencia está más bien en la literatura soviética fiel al partido único? O yendo más allá, ¿es siquiera posible escribir desde lo fáctico en un sentido absoluto?

Sigo:

“[…] Hasta ahora siempre he recurrido al pasado como base de la transformación, de, entre otras cosas, una intrincada explicación que a mí mismo me propongo, de mi mundo. […] En el péndulo de la autoexposición, que oscila entre el mailerismo agresivamente exhibicionista y el salingerismo secuestrado, diría que yo ocupo una posición intermedia […]” [página 12]

Veo lo del mailerismo (por Norman Mailer) agresivamente exhibicionista, pero no acabo de entender qué aporta la noción de secuestro a la escritura de J.D. Salinger.

Continúa Roth hablándonos de la depresión postquirúrgica que sufrió a finales de la década de los ochenta. Intentó volver a escribir recuperando un origen:

“[…] Yo, para recuperar lo que había perdido, tuve que regresar al momento original. Pero no descubrí ningún momento original, sino una serie de momentos, una historia de orígenes múltiples, y eso es lo que he escrito aquí, en un intento de poseer la historia otra vez. […]” [páginas 13-14]

El mito del origen, del destello inicial que, en realidad, es intrazable por más que pueda existir efectivamente (algo ya dudoso). De ahí que:

“[…] Los recuerdos del pasado no son recuerdos de los hechos, sino recuerdos de tu imaginación de los hechos. […]”

No sigo con la cita para no alargarme, pero Roth está reconociendo el problema dialéctico que se presenta: la narrativa de ficción empieza en los hechos, y la biográfica también, a la postre y contra todo pronóstico. No obstante, cuando vamos a buscar un hecho, lo encontramos ya contaminado por nuestra imaginación (cualquiera que haya tenido una discusión de pareja sabe qué pasa con el “quién ha hecho/dicho qué y cuándo”). ¿Son los hechos, los elementos básicos aparentemente irreductibles, en realidad, construcciones? Walter Benjamin, en su epistemología, distinguía entre vivencia y experiencia. La vivencia era el material más bien sensible y animal, convertido en experiencia propiamente humana tras pasar por el tamiz del entendimiento. Hilando más fino, el uso que Roth hace de la imaginación me parece el aristotélico, es decir, la fantasía como puente entre la sensación y la intelección. Los tres estratos. Decía Aristóteles que, sin fantasía, el hombre no recordaría nada porque el entendimiento agente, aunque esté siempre en acto, la requiere para mantener vivo el pasado. No me parece que Roth se aleje mucho del estagirita.

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4 pensamientos en “Algunas consideraciones literarias de Philip Roth

  1. Yo creo que Roth se refiere a otra cosa (que no es incompatible con tus reflexiones): a saber, que el novelista no parte (o no debería partir) de abstracciones filosóficas o ideológicas a priori que luego pretende “demostrar” o “ejemplificar” en sus novelas, con sus personajes. Lo que siempre se ha llamado “novela de tesis”, o lo que también sucede en las alegorías y, en general, cuando son más importantes las ideas del autor sobre un tema, que la historia en sí que se cuenta y los personajes (que son la excusa para soltar la idea). El novelista partiría más bien de “hechos”, vivencias concretas y, a partir de ahí, elabora una historia abierta, viva. Esta es una visión de la novela moderna muy extendida, desde Kundera a Ortega.

    Lo del “secuestro” yo creo que hace referencia a que Salinger elude cualquier consideración biográfica: no sabemos nada sobre él. Así pues, ni el exhibicionismo de Mailer, ni el (auto)secuestro de Saliger, que no se menciona en absoluto en su ficción. Roth tiene un alter ego, con partes biográficas y partes inventadas: el término medio.

    ¡Estupendo artículo!

  2. “[…] Los recuerdos del pasado no son recuerdos de los hechos, sino recuerdos de tu imaginación de los hechos. […]”

    Naturalmente. La mente humana no es una cámara fotográfica que hace clic y guarda en la memoria un suceso determinado. No, lo que la memoria guarda de ese suceso es una determinada impresión, autoelaborada en la forma que conviene al interés vital del individuo. La memoria no es un almacén de escenas o acontecimientos, es un mecanismo que tritura y prepara las experiencias vividas para que el sujeto pueda digerirlas y seguir adelante.

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