Confesiones de un opiófago inglés, de Thomas de Quincey

La selecta editorial Atalanta nos ha hecho un regalazo. Se edita poco De Quincey, y cuando alguien lo saca en una buena traducción y una cuidada edición es para celebrarlo, tirando cohetes si hace falta. Hay que decir que Atalanta publica un libro al mes, si llega, pero precisamente por eso todo lo que pone en el mercado es bueno. No se la puede acusar de masificar el circuito con basura ilegible.

De Quincey es uno de los grandes en lengua inglesa. Y más desconocidos. No sólo hoy día está medio olvidado sino que, a la sazón, su admirado Coleridge no le hizo ni caso. Eso debió doler.

El presente libro recoge en un pequeño volumen las Confesiones de un opiófago inglés (De Quincey le metía a la cosa, nada nuevo y menos durante el romanticismo) y La diligencia inglesa, dos ejemplos sobresalientes para introducirse en el mundo de De Quincey. Y además, con epílogo de Jorge Edwards. Un conjunto excelente.

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5 pensamientos en “Confesiones de un opiófago inglés, de Thomas de Quincey

  1. No es por quitarle mérito a la editorial del señor de Siruela, pero la obra de De Quincey ya estaba (en la humilde opinión de un servidor) bastante bien traducida y editada el Valdemar. A mí personalmente, con la de perlas que hay por recuperar, me da bastante rabia que la gente se repita en periodos tan cortos (la edición de Valdemar es de 2001 y hay por lo menos dos traducciones anteriores, en Alianza y Cátedra…).

  2. Pues ni me había dado cuenta. La verdad es que he desconectado bastante de Valdemar, no porque no me guste lo que hacen sino porque su Departamento de Prensa es abominable.

  3. De Quincey. Sólo en los últimos diez años hay tres ediciones diferentes: Cátedra, Valdemar, Alianza… Alguna de estas traducciones es bastante buena, entonces ¿cuál es el sentido de esta edición? Para entenderlo, analicemos otros títulos de esa colección (Ars brevis):

    El copartícipe secreto de Joseph Conrad, ya existían ediciones aunque con títulos diferentes. Sin Mañana de Vivant Denon. La edición anterior se llamaba Ningún mañana. Eros y Psique de Apuleyo (realmente de Lucio Apuleyo, que los nombres existen). Se ha traducido y editado en numerosísimas ediciones (El asno de oro).

    Así podríamos concluir que Atalanta vende inéditos que no lo son cogiendo extractos o cambiando los títulos. En fin, el exquisito gusto de la aristocracia huele a artimañas de mercachifle. Ah, perdón. ¡Que el valor de estas obras viene de los prologuistas! Claro, hombre, la gente compra Conrad o De Quincey por los exégetas…

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