Sarong Party Girls

Cuando Singapur y Malasia eran colonias británicas, los señoritos de buena familia se marcaban fiestas exclusivas con jóvenes locales que pretendían casarse con ellos para trepar en el estatus social. Dichas jóvenes se ponían para la ocasión un sarong, vestido tradicional malayo de corte diverso tanto para hombre como para mujer (en la foto, el modelo moderno usado por las azafatas de Singapore Airlines), y se iban a la caza del ang moh, término hokkien que significa “pelirrojo” y que se aplica, a veces despectivamente, a todo varón occidental blanco. Incluso a mí, curiosamente.

Actualmente se llama SPG a las singapurenses o malasias que sólo se relacionan con hombres blancos. La relación no pasa necesariamente por el sexo, pero suele ser así, para qué engañarnos. En muchos casos esta actitud se remite a una baja autoestima muy bien ocultada. La idea arquetípica es que los blancos somos mejores en todo, y se llega al extremo de dejar de hablar la lengua familiar (cantonés, malasio, o lo que sea) para pasarse al monolingüismo en inglés. He conocido casos y dan bastante pena, la verdad, por más buenas que estén las tías.

Para algunos inmigrantes occidentales esto es el paraíso: chicas guapas que, sin ser prostitutas, ligan contigo en plena calle (literalmente, no me lo invento). Si te va la fiesta sin escrúpulos, en Singapur y Malasia te lo pasarás de muerte. La otra cara es que se han dado casos en que han drogado al machote y lo han desvalijado. No todo el monte es orégano, ni toda promiscua una SPG.