Eduardo Mendoza y su opinión acerca de Kafka

Sergi Puertas me ha enviado el vínculo. Lo que hay que oír. Ahí va:

About these ads

28 pensamientos en “Eduardo Mendoza y su opinión acerca de Kafka

  1. Ha yque reconocer que parte de razón lleva: en las tres novelas de Kafka se nota eso que dice Mendoza del narrador que no sabe qué hacer con su historia ni sus personajes. Cuando uno termina “El desaparecido” y se da cuenta de que Kafka la dejó apenas a la mitad tiembla pensando hasta dónde habría continuado.

    Mendoza derrapa en lo del incipit: “Alguien debía de haber columniado a Josef K., porque, sin haber hecho nada malo, fue detenido una mañana” (tr. Miguel Sáenz) me parece redondo y está a tono con lo que sigue. Además, el mismo Mendoza se salta esos dogmas de novela decimonónica en “La verdad sobre el caso Savolta” o “La aventura del tocador de mujeres”, por poner dos libros muy distintos y alejados en el tiempo. Y hacía bien: si aún tuviéramos que estar como Stendhal…

  2. Es una suerte que Eduardo Mendoza se haya podido ganar la vida como escritor, que no haya tenido que recurrir a la ingrata tarea de lector o asesor de editorial. Si, por una terrible broma del destino, hubiese sido ése su oficio a lo largo del siglo XX, seguro que hoy no conoceríamos a escritores como Musil, Walser y, por supuesto, Kafka. Mendoza dice que Kafka no sabe escribir. Lo que yo entiendo que quiere decir es que Kafka no escribe como Mendoza piensa que se debe escribir. Pero resulta que escribir (literatura, se entiende) no es sólo poner la frase acertada al principio y la frase acertada al final. Escribir es ir descubriendo, bajo la apariencia de un mundo banal, la realidad de un mundo oculto que unos intuyen terrible y otros maravilloso. Pero para conseguir eso, que Kafka logra de manera genial, hace falta ser un poco poeta, y Mendoza es sólo un señor que escribe correctas historietas para entretener a correctos señores y señoras. Pues adelante. Pero, por favor, señor Mendoza, escriba lo que quiera, pero deje a Kafka en paz. Y además, con ese tipo de aclaraciones lo único que consigue es retratarse. Yo, por ejemplo, no tenía una idea muy clara de su personalidad como escritor (y eso que La verdad sobre el caso Savolta me encantó: es un correctísimo producto artesano); ahora sí la tengo.

  3. Pues este mismo año no me he leído El Castillo, sino que me lo he releído.

    Hombre, que Kafka no es un escritor al uso lo sabemos todos. Es excepcional presisamente porque es una excepción. ¿Que no es un narrador normal? Pues sí. ¿Que las tres novelas son prácticamente iguales y un jroña que jroña que no lleva a ninguna parte? Indudable. Pero si le coges el puntito…

    A mí particularmente me joroba un poco cuando los escritores, o críticos, se ponen a pontificar sobre lo que es o deja de ser la literatura en general: al final sólo mola las cuatro cosas que hacen ellos y sus amiguitos del alma. Ganas de ponerle puertas al campo.

  4. Obviando por vegüenza ajena los comentarios tipo “le queremos porque era muy fotogénico, le pasaba como al Ché que con la foto no hacía falta nada más”, lo que más entristece es esa visión de que un libro DEBE empezar de una determinada manera y DEBE terminar de otra para tener “sentido narrativo”… aunque no sorprende: si uniformizo el arte, lo creativo, creo una “plantilla” en la que todas las “buenas novelas” tengan que ajustarse consigo que “lo mediocre” pueda entenderlas, teorizarlas y explicarlas en conferencias.
    Pero afortunadamente hay una cosa contra la que no puede luchar esa mediocridad: contra el tiempo. Por eso futuras generaciones ni sabrán quien es Larsson, Brown o Zafón y ni habrán oido hablar de ‘Sin noticias de Gurb’ … tendran sus propios mediocres, claro, pero puden apostar la paga extra de Navidad a que seguirán conociendo a Kafka.

  5. No sé cómo serán sus novelas, pero empecé sus relatos y me encantó particularmente la Metamorfosis. ¿Peculiar? Pues claro, los escritores buscan su estilo propio.

    Además, sin tener en cuenta el impacto de Kafka en la cultura del siglo XX.

  6. Kafka escribe muy mal y no sabe narrar. Los que escriben bien son Javier Marías y Molina Foix; esos sí que son unos fieras.

    Por cierto, va a haber que ir pensando en instaurar el control antidoping cada vez que un literato se acerque a un micrófono. Dice Marías que siente un cierto “desdén” por lo que ha logrado. Nos ha jodido, y yo.

  7. Yo, por lo general, cuando una novela no me gusta es la primera y la última que leo de ese autor. Mérito tiene Eduardo Mendoza si ha tenido que pasar varias veces por el mal trago de leer a Kafka no gustándole.
    Hace un mes leí América y me lo pasé bien. De eso se trata, creo.

  8. Kafka es un autor que te ayuda mucho a ligar en el primer curso de la uni (yo he estudiado en colegios de chicos). En lo demás y con la salvedad de “un artista del hambre” para mi prescindible. Tengo sus obras completas, pero casi, casi precintadas.

  9. Nunca he entendido que un escritor o un artista imparta una conferencia, a menos que le avalen méritos ajenos al artístico. Es decir, a menos que hable como profesor de literatura, por ejemplo. Un escritor podría contar un cuento, pero hacer crítica literaria sin ser crítico… Intrusismo. El “genio” artístico no justifica cualquier cosa.

  10. Yo creo que son unas frases sin más importancia, dichas medio por provocar, medio por ver qué pasa, medio por aburrimiento. Uno no cree en todo lo que dice, ni siquiera opina algo sobre todas las cosas. A veces no se habla para expresar una opinión, sino para travestirse, y digo travestirse porque ayer estaba viendo una peli de Franco Battiato y un tipo hablaba de travestirse y decía que era muy interesante y recomendable la conciencia que te da de ti mismo.

  11. ¿A nadie se le ha ocurrido plantearse la ironía esencial de las palabras de Mendoza? No ironía como mera manera de hacer humor y de provocar, que también, sino ironía como un situarse en la ambigüedad; porque desde cierto punto de vista (repito: desde cierto punto de vista), tiene razón, Los juicios literarios funcionan así, y Kafka podría perfectamente haberse convertido en un autor menor y excéntrico en lugar de una figura central del canon.

  12. Como humorista que es Mendoza hace reír. No a sus conferenciados, que quizás no se arrancan. Por la sorpresa, digo.

    Vamos a ver, don Edu. El proceso no empieza por el final sino por el principio, como a ti te gusta. El proceso va de un tío al que detienen y no se sabe por qué. La novela sigue a partir de ahí. ¿Convenimos en llamarlo principio? Y hay un final, por supuesto, donde se dice “como un perro”, Don Edu.

    Y mira que me he reído con este hombre.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s