Alta literatura, evasión y literatura comercial

En sentido estricto, toda literatura pretende ser comercial a partir del momento en que estamos en un sistema de mercado más o menos libre donde compras lo que quieres. Incluso quien publica a Dostoievski aspira a vender bien, aunque las cifras no vayan a acercarse a las de Dan Brown ni en broma. Se me objetará que muchos escritores tienen miras más altas. Responderé que eso es lo que dicen en las entrevistas para hacerse los listos, porque todo el mundo prefiere vender veinte mil ejemplares a dos mil, aunque los compradores sean lectores incapaces de comprender la supuesta “profundidad intelectual” de la obra en cuestión. Además, estoy de acuerdo con Adorno cuando decía que el autor tiene menos dominio del que cree sobre la percepción que su obra causará en el receptor. De modo que, al final, escribir para un tipo de público determinado no tiene ningún sentido, como tampoco escribir para uno mismo. Lo que hay que hacer es escribir bien, y punto.

Eso no quiere decir que, a la hora de la verdad, todas las editoriales y algunos escritores no enfoquen su negocio hacia un tipo de público determinado. Acantilado ya sabe que Amor y basura, de Klíma, no va dirigido al público que lee a la plasta de Susanna Tamaro, como Planeta sabe que no hace falta revisar determinadas novelas mal escritas y mal editadas porque el nivel de exigencia literaria de su público es tan bajo que los errores van a pasar desapercibidos. Nunca olvidaré lo que me dijo una editora: “Lo que nos planteas es demasiado literario. Nosotros vamos a lo que vamos.” (Léase: buscamos novelas de encefalograma plano para forrarnos.) Y me parece bien. Al menos fue honesta, cosa que no se puede decir de todo el mundo.

La literatura como evasión no sólo no tiene nada de malo ontológica ni estéticamente sino que es el origen mismo de la novela. Una de las primeras novelas escritas, si no la primera, es El asno de oro de Lucio Apuleyo (siglo II), una obra maestra de la distracción, humorística y más moderna que la mitad de lo que se escribe hoy día (es cuestión de leerla bien traducida, por supuesto, o en latín directamente). E.T.A. Hoffmann era un maestro de la evasión, como también Bram Stoker, autores muy comerciales que no por eso dejaban de atesorar una altura literaria considerable. Y es que, a la postre, se puede escribir alta literatura que sea también comercial. No es el caso de Zafón y su retahíla de novelas ilegibles, por más que sus defensores no hayan entendido ni vayan a entender nada de lo que algunos llevamos tiempo exponiendo: que si se ha creado una escisión ficticia entre lo comercial y lo literario es porque así lo ha querido el público al comprar lo que compra. Existe mala literatura porque hay demanda de productos de mala calidad. Así de fácil.

About these ads

13 pensamientos en “Alta literatura, evasión y literatura comercial

  1. Adorno tenía razón; incluso yo iría más allá: el dominio del escritor sobre el lector es mínimo. Cada palabra escrita cobra vida propia en la mente de cada uno de sus lectores, siendo los “creadores de opinión”, los encargados de matizar ese mensaje del escritor. Esa es la razón por la que triunfa Zafón.

    No sucede lo mismo con otras artes?

  2. “todo el mundo prefiere vender veinte mil ejemplares a dos mil”.

    Naturalmente, la diferencia está en el orden de preferencias. Hay quien, por vender veinte mil, vende su alma al Diablo (se pliega a los dictados del departamento de márketing de una editorial, por ejemplo), y hay quien prefiere quedarse con dos mil antes que vender su alma al Diablo.

  3. De los generos literarios es la novela quien mas se ha acercado al objetivo de distraer al lector, pero la foma de hacerlo, es lo que determina que la obra que perdure o pase inadvertida.
    No me estraña en absoluto que los ávidos de buena literatura se refugien en obras pasadas y empiecen a ver la literatura como un comercio, en donde en vez de vender melocotones se venden tostones, malos y edulcarados con muy mala pata. Al lector se le considera un target, algo asi como un rodeo literario en donde el editor-vaquero busca la cabalgadura mas apropiada para echarle el lazo al lector-novillo.
    Por mi parte desde hace un tiempo, me he vuelta a refugiar en la buena novela y de vez en cuando gasto algunos euros con la esperanza de atrapar algo nuevo que merezca la pena.

  4. “si se ha creado una escisión ficticia entre lo comercial y lo literario es porque así lo ha querido el público al comprar lo que compra. Existe mala literatura porque hay demanda de productos de mala calidad”.
    Gran verdad. Si cambiamos la palabra literatura por música, hay tienes la historia de la “industria” desde que los beattles inventaron eso que llaman “pop”. Y lo mismo con el cine. ¿Qué hacer pues? ¿Convertimos el mal gusto en delito? ¿Deportamos a Benidorm a los horteras y garrulos varios? Ok, pero habría que aplicarlo también a la música y el cine, entre otras muchas facetas de la vida, y no es por joder, amigo Seleucus, pero en estas materias tus gusto es, visto lo visto por estas páginas (Godzilla, Spyderman, pop griego sarasón,etc) cuando menos dudoso. Así pues, apliquémonos lo de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio y seamos menos exigentes con el prójimo, que tener mal gusto tampoco es un crimen contra la humanidad…

  5. No me has entendido. Cuando veo películas de Godzilla, sé lo que hago: consumir basura. Y como habrás leído, lo digo claramente. Son películas malas. Por otro lado, cuando quiero buen cine, sé quiénes son John Ford o George Cukor.

    En cambio, el lector de La enfermera de Brunete cree que es una gran obra de la literatura española, cuando en realidad es como la mesa barata que te compras en IKEA: una mierda. Como llevo años diciendo, Planeta es a la literatura lo que IKEA a los muebles. No en vano he trabajado en ambas empresas. “Por ambas partes”, como diría aquél.

  6. Sigo sin ver la cuestión. “el lector de La enfermera de Brunete cree que es una gran obra de la literatura española, cuando en realidad es como la mesa barata que te compras en IKEA: una mierda. ” ¿y? Sólo espero que alguien me diga de una j***** vez en que medida me afecta eso a mí o a tí. A mi ME LA PICA QUE HAYA GENTE QUE ESCUCHE AL CANTO DEL LOCO, PRESUNTOS IMPLICADOS, BRITNEY SPEARS U OASIS. Yo escucho mis discos y me lo paso pipa. Es más, así es mejor, porque los cenutrios se agolpan en FNAC para comprar el último de Bisbal mientras que nadie va a preguntar por los discos que a mí me gustan, lo que me permite comprarlos a precios irrisorios. Y repito: comprendo el problema desde una perspectiva comercial, para los editores “honrados” que intentan dar calidad; ahora, no veo el gran problema metafísico-cultural -patriótico- debacle definitiva de la cultura española. La gente no es más burra ahora que antes. En tiempos de mi padre. la gente que leía seguramente tenía mejor gusto, pero es que entonces sólo leía una élite afortunada, o no, según se mire. Ahora lee, o dice que lee, mucha gente, más cenutria en su gran mayoría, y por tanto el nivel cae. Es normal. Y sigo sin ver el problema. Ilústrame, por favor, porque si no me vas a impulsar a dejar por escrito mi teoría, y a muchos les va a escocer…

  7. Mutawakil bin al farsi

    Vayamos entendiendodonos.La afluencia de consumidores no grantiza la bondad del producto,esto solo pone de manifiesto que hay una necesidad. Mas alla es bailar en el aire.
    Cierta vez alguien me dijo que el hecho que se hayan vendido todas las entradas para un concierto de 100000 personas y uno se haya quedado sin entradas, justifica repetir el concierto. Lo bueno queda, lo malo pasa. La reflexion que queda es que cuanto tenemos que aguanter para que en nombre del mercado sigamos comiento la misma mermelada.

  8. A ver Tomás, si comes mermelada es porque quieres… Y en efecto, si yo fuera un dñia el promotor de un concierto que vende 100000 entradas, desde luego que lo repetiría, aunque fuese del Canto del loco leyendo las mejoresw páginas de Zafón a lo Jim Morrison… y luego, con mi pasta bien fresca, me compraría los libros y los discos más maravillosamente underground. ¿Capisci? Tú mismo lo dices, lo bueno queda y lo malo pasa. pues joder, aplícate el cuento, ten paciencia y ya desaparecerá del mapa la morralla. Y en efecto, la cantidad no es sinónimo de calidad, pero eso no cambia ni una coma de mi razonamiento. Yo no digo, Dios me libre, que algo es mejor por vender más. Lo que yo digo es que allá ellos si les gusta la mierda. No es mi problema. si en una discoteca hay dos tías, una fea y una guapa, y tú le arrimas a la fea, no seré yo quien me enfade. muy al contrario te felicitaré por tu sabia elección y me cepillaré a la buenorra. ¿Capisci?
    Bueno en realidad he mentido, me intentaría cepillar a las dos porque soy así de chulo. Yeah man!!!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s